Navegar a través de la identidad colectiva dentro de las ciudades posmodernas parece obligatorio
para combatir el individualismo que se rige frente a la empatía, la construcción de comunidad y
la conciencia de clase.
Esta consecuencia del turbo capitalismo pone en crisis la identidad, dejando en el aire serias
dudas sobre el sentimiento de pertenencia y dónde encontrarse dentro de una urbe en constante
crecimiento. En respuesta a estas inquietudes, busco recorrer, analizar y reescribir ese diálogo
entre el tejido de asfalto y el tejido orgánico de la ciudadanía trabajadora.
Entender cómo se forjan mutuamente, cómo sus personalidades se entrelazan, la importancia de
cómo se diseñan los espacios, el cómo se habitan y cómo se transitan es crucial para ubicar esas
experiencias comunes que enriquecen el tejido cultural y favorecen la proliferación de
comunidades, en una ciudad occidental del siglo XXI. En este caso, Madrid.